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23 mayo 2012

Los niños aprenden con el ejemplo



En nuestra familia hacemos por las mañanas, por las noches y antes de comer la oración (rezo) familiar. En nuestra iglesia es algo que nos recomiendan hacer. Aunque nosotros vamos más allá, y en realidad oramos cada vez que salimos de casa juntos, cada vez que uno de nosotros sale de casa y el otro se queda, y cada vez que sentimos que debemos agradecer al Señor o pedir ayuda especial con algún tema. Vamos, que oramos cada vez que necesitamos comunicarnos con Dios.

Pues hace unos días, cada vez que mi marido y yo cruzábamos los brazos para hacer la oración, L nos miraba y los cruzaba un segundín, y después se iba. Cuando hacemos la oración lo normal es tener los ojos cerrados, pero con una niña pequeña, hay que mantener uno abierto por si acaso :). La cuestión es que poco a poco L cruza cada vez más los brazos, y durante más tiempo. Tampoco dura todo el rato que estamos orando, pero es sorprendente cómo ella misma, sin nosotros decirle nada, ha aprendido que hay momentos en el día que papá y mamá cruzan los brazos, agachan la cabeza y cierran los ojos (bueno, un ojo, ji ji). 

Nos sorprende bastante, pero enseguida pensé que los niños aprenden con el ejemplo y hacen lo que ven en casa. Si un niño vive en una casa donde se dicen malas palabras, donde los unos y los otros se traten mal, donde se vea mucho la tele y no se compartan momentos juntos, esa vivencia será la que repita con sus amigos, con sus compañeros de clase, y en el futuro también con su propia familia.

Es ahora, cuando nuestros hijos son pequeños, que hay que enseñarles buenas costumbres para su futuro. La mejor manera de enseñárselas, es practicarlas en casa. Es más fácil que un niño adquiera una costumbre buena cuando los padres y hermanos la practican en el hogar.

10 febrero 2012

Usar el tiempo para lo verdadero y útil

"... no podemos gastar tiempo en entretenimiento cuando tenemos la oportunidad de leer y de escuchar lo que nos ayude a aprender lo que es verdadero y útil. La curiosidad insaciable será nuestro distintivo ( Henry B. Eyring, El Evangelio y la vida Productiva, p. 71).

Me gusta mucho John Bytheway. Es un autor y orador para jóvenes que, de una manera sencilla y amena, nos invita a ser mejores. Una vez contó cómo logró una meta muy importante para él: escribir un libro. Necesitaba el tiempo para hacerlo, pero no sabía de dónde sacarlo, ya que trabajaba y tenía asignaciones en su Iglesia. Analizando su agenda, se dio cuenta de que gastaba muchas horas viendo la televisión. Entonces dijo algo que me llamó la atención de una manera sorprendente: ¿Por qué voy a ver perder el tiempo viendo cómo otros desarrollan sus talentos? 

Dedició quitarse horas de televisión y añadirlas para desarrollar su talento, que era escribir el libro. Lo logró al cabo de unos meses, y se dio cuenta de que realmente podría hacerlo si ponía su empeño en ello y eliminaba el entretenimiento trivial y la pérdida de tiempo en cosas que no son de valor.

Nunca pensé que ver la televisión era ver a otros desarrollar sus habilidades o talentos, pero es así. El actor actúa, el periodista hace reportajes y crece en ese campo, el músico compone y adquiere más experiencia... ¿Y qué pasa conmigo?

Muchas veces creo que gasto mucho tiempo en cosas que no son tan importantes y se lo quito a cosas importantes. Ya sea ver páginas web sin ningún objetivo edificante, ver la televisión sin querer aprender anda, o leer una novela por pasar el rato, creo que hay opciones mejores, como visitar páginas web que nos ayuden a resolver algún problema, ver programas que nos edifiquen, leer un libro que nos enseñe algo nuevo...

Así que, como dijo Henry B. Eyring: ¡la curiosidad será mi distintivo!

Kisses!

14 junio 2011

El ser y el hacer: un principio básico en la educación de nuestros hijos

"Ya que lo que uno es origina lo que uno hace y es el motivo que impulsa el hacer, el enseñar a ser mejorará el comportamiento con mayor eficacia de lo que centrarse en el hacer ayudará a modificarlo."

En la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tenemos una conferencia a nivel mundial semestralmente. La última fue en abril y desde que recibí la revista donde tienen todos los discursos que escuchamos, todos los días me he propuesto leer uno.

Ayer leí las palabras de Lynn G. Robbins, y leí sobre unos principios básicos para ayudar en la educación de los niños. Me encantó. Lo que más me llamó la atención fue el ayudar a los niños a centrarse en quiénes son o lo que pueden llegar a ser en lugar de centrarse en lo que hacen.

Un ejemplo que Robbins ponía era que si nuestros hijos sacan buenas notas en el colegio, debemos de reforzar el que hayan sido perseverantes, obedientes, estudiosos, en lugar de centrarnos en que lo que han hecho ha sido sólo sacar buenas notas. Para ello debemos de centrarnos en las cualidades que se necesitan para lograr hacer algo, en lo que hay que ser para llegar a hacer.

AQUÍ podéis leer todo el discurso. 

¡Feliz Lectura!