15 mayo 2017

Receta: Crema de Cacahuete de dos ingredientes

¿A quién le gusta la crema de cacahuete? Cuando yo era pequeña, unos tíos míos vivían en EEUU y la traían, pero por alguna razón en aquella época no me gustaba.

Con el tiempo, y, sobretodo, al vivir en EEUU durante un tiempo, descubrí que me encantaba. ¡Cómo la disfrutaba! Con el paso de los años, encontré lugares donde la vendían en España: Mercadona, Alcampo, etc. Pero aún así no me terminaba de convencer. Lidl saca de vez en cuando un tarro con crema de cacahuete, ¡la mejor! Pero el problema es que no está siempre a la venta.

A parte de todo eso, me di cuenta de que muchas cremas de cacahuetes que vendían tenían demasiados ingredientes y aditivos innecesiarios que hacen que sea menos saludable.

Así que investigando y probando, aquí os dejo mi primer intento de crema de cacahuete. Tiene sólo dos ingredientes, y, aunque no está cremosa como las de las tiendas, sé lo que contiene.

Seguiré investigando para probar otras formas de hacerla.

¡A disfrutarla!


02 mayo 2017

¿Por qué escribo un blog?

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Hace un tiempo me puse a pensar en la importancia de legar recuerdos a nuestros hijos. Por eso me puse varias metas para lograr a lo largo de este año.

Una de ellas era seguir siendo constante en escribir el blog. Muchas veces me pongo a pensar en el impacto que podemos llegar a tener en las personas que nos rodean. Como blogger, mi deseo es que mis palabras puedan llegar a muchas personas, pero en ocasiones eso no es así. Hay muchas cosas que influyen en el poder para llegar a una gran cantidad de lectores en este mundo bloggueriano.

No obstante, mi marido siempre dice que en ocasiones, el impacto que podemos causar en las personas no es horizontal, sino vertical, es decir: generacional. Entonces, meditando en ese concepto, recordé las veces me mis padres me han contado historias del Abuelito Nazario, de la Bisa...; las veces que mi suegra nos ha contado historias de la Abuela Visitación, del Abuelo Antonio, de la Yayita... Esas personas, que no he llegado a conocer nunca, han pasado a formar parte de mi vida y de mi aprendizaje. Han sido ejemplos en comportamiento y obra.

Ellos, que son familia, que vivieron en épocas donde no había internet ni tecnología, ni blogs, han sido capaces de impactar mi vida y las decisiones que he llegado a tomar en algunas ocasiones. Me han dado valor y me han enseñado con sus experiencias.

Aquí me pregunto: ¿no quiero lo mismo para mis hijos, nietos, bisnietos...? ¿No quiero yo que hablen de la Abuela Irene, de la Bisa Irene? ¿No quiero yo legarles la visión que tengo del mundo y de las cosas?
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Sí, sí que quiero.

Y creo que la mejor manera de hacerlo es escribiendo y registrando mis experiencias, aprendizajes y aventuras en esta vida. Y por ello, querido lector (como diría mi amigo David Moraza), te sigo invitando a que participes en todo ello, que, básicamente, es el legado que le estoy dejando a mi descendencia.


17 abril 2017

¿Qué hacer con el chocolate que sobra de los huevos de pascua?

¡Hola!

Sí, hola... ji ji ji... Durante la Semana Santa he estado totalmente desconectada de Facebook y otras plataformas en internet. Menos en Instagram, que me estoy haciendo a ello y me está gustando.

Resulta que hay una tradición que precisamente yo no tenía pensado hacerla en mi familia, porque básicamente no es algo que le veía mucho sentido.

Pero...

Mi hija tenía otros planes: los huevos de pascua. Sí, ella tenía una ilusión muy grande de que compráramos los huevos de pascua para que el conejo los escondiese. Yo al principio no quería, pero tuve que decer. Así que este es el segundo año que lo hacemos. Yo creía que este año se había olvidado, pero no.

Fuimos juntos a comprar dos huevos grandotes, uno para ella y otro para su hermano, los llevamos a la casa y el sábado, porque era el día que le venía mejor al conejo, se escondieron los huevos.

Lo curioso es que a nadie de mi familia le gusta chocolate de los huevos. Así que me encuentro con un montón de chocolate en un recipiente guardado, sin saber qué hacer.

¡Qué mejor que hacer algún experimento! Hace unos años compré unos moldes en una tienda y los he usado muy pocas veces. Son moldes de bombones o chocolates.

Lo que hice está explicado en el vídeo, pero básicamente fue derretirlos y ponerlos en los moldes para que cogieran la forma. Después se pueden envolver en papel bonito para regalarlos a alguien, o para que sea más cómodo comerlos.

Espero que os guste el truco.

04 abril 2017

Familia de músicos en potencia


Hace aproximadamente año y medio Elio empezó a tocar en una corrala, es decir, en una orquesta de cuerda española. Está compuesta básicamente por guitarras, laúdes y bandurrias. Está siendo muy buena experiencia para él, ya que siempre es bueno tener algo diferente que hacer y que nos saque de la rutina. Requiere mucho tiempo en ensayos, pero merece la pena.

Hace unos meses, decidimos que sería bueno que yo también fuera. Existe un grupo de inicio al cuál voy, donde estoy aprendiendo a tocar la guitarra, y de ahí, cuando mejore, pasaré "con los mayores". Está siendo una buena oportunidad de salir de casa, sin los niños, y hacer algo que me motiva bastante. Yo nunca creí que sería capaz de aprender a tocar la guitarra, pero ¡aquí estoy!

Hace unas semanas, L decidió que también quería aprender a tocar la guitarra, así que le compramos una adecuada a su tamaño. Fue muy emocionante ver cómo articulaba sus primeros acordes con esos deditos pequeños, en esta guitarra también pequeña. Lo más bonito de todo es que el lunes, antes de tener la Noche de Hogar Familiar, nos pusimos los tres, Elio, L y yo a tocar dos acordes de guitarra, Mi mayor y La menor. Fue un momento bastante bonito, ya que L estaba concentrada y entre Elio y yo le estábamos enseñando el acorde, cómo colocar la guitarra...

Creo que esos momentos son especiales, son los que los niños recuerdan toda su vida. Estamos intentando seguir estudiando todos juntos la guitarra con el fin de que ella pueda avanzar y crecer en ese campo.

Cabe decir que L también está asistiendo a clases de piano desde hace unos meses. Yo no se las doy, ji ji ji... mejor un profesor entrenado para ello.

Creo que es importante encontrar esas actividades en familia que hace que todos nos unamos más y sintamos una conexión especial.

29 marzo 2017

Video Receta: Hamburguesas de Lentejas

He tardado más de lo que me hubiera gustado en hacer este vídeo sobre mis hamburguesas veganas. Al principio me grabé haciendo las hamburguesas, pero el vídeo duraba demasiado, así que al final, un día que las iba a hacer, decidí ir tomando fotos del proceso, para luego generar el vídeo y así mostraros cómo las hago.

Creo que está más o menos explicado. Me gusta explicar bien las cosas y también mostraros los trucos que he adquirido después de muchas hamburguesas hechas.

Por cierto, ¡los niños no saben que son de lentejas! Así que no hay que decir nada, ¿eh?

ji ji ji...


15 marzo 2017

Ilusión apagada

Estaba esperando a escribir una entrada diferente. Esperaba que la siguiente entrada en mi blog diera una gran noticia, pero en lugar de eso, es una noticia totalmente diferente.

No lo hago para dar pena, ni para desahogarme. Lo hago para formar parte de esos susurros que hay en internet que cuentan estas experiencias. Lo hago porque al dejarlo plasmado se puede normalizar un poco más, e incluso para consolar a quienes pasan por la misma situación. Lo hago para formar parte de ese "1 de cada 5".

Hace aproximadamente dos semanas tuve un aborto natural. Estaba de siete semanas de embarazo, y ya tenía la ilusión que todas las embarazadas tienen. No voy a entrar en detalles, pero sí puedo decir los sentimientos que tuve. Previo a ese momento, llevaba unos días sangrando, y aunque fui a urgencias dos días antes de perderlo, en la ecografía todo se veía normal, así que me dieron progesterona, ya que en algunos inicios de embarazo hay sangrado. Fue muy emocionante ver en esa ecografía al pequeño o pequeña, que aunque era demasiado chiquitín, se le pudo distinguir el corazón latiendo. No obstante, ese sangrado hacía que no pudiera estar tranquila, y eso me producía una angustia muy grande. Cuando a los dos días lo perdí, la realidad me golpeó. Algo que estaba temiendo desde hacía unos días, al final se produjo. Los sentimientos que tuve fueron de tristeza, enfado, cansancio... Sobretodo esa semana que se pasa hasta que todo llega a la normalidad.

Nosotros habíamos avisado ya a mucha gente de que estábamos esperando el tercero. Realmente nos adelantamos al anunciarlo, pero por otro lado, fue un consuelo poder compartir esta experiencia con otras madres que habían pasado por lo mismo, y que me daban ánimo y compartían conmigo palabras de esperanza. Fue gracias a esas madres, y sorprendentemente al ginecólogo que visité para hacerme una revisión, que pude pasar de esta etapa de mi vida a la siguiente. Asumí que es algo normal, que pasa, que es duro, pero que tengo a dos niños hermosos y que seguramente vendrá el tercero que esperamos tener en el futuro.

Espero que esto pueda dar luz y esperanza a otras madres. Cada una pasa por experiencias diferentes y personales, y cada una hacemos lo posible por superarlo de la mejor manera. Sólo sabed que no estáis solas, que 1 de cada 5 somos muchas madres. Entre todas nos podemos ayudar y dar ánimo.


06 febrero 2017

Cuando mi hijo de 2 años y cuatro meses dejó el pañal

¡Qué experiencia!

La verdad es que yo nunca he estado muy preocupada de quitarle el pañal a mis hijos. Soy de los que piensan que cuando estén preparados, entonces ese será el mejor momento. No obstante, con L fue complicado que se quisiera sentar en el baño, pese a que avisaba y controlaba esfínteres. Creo que fue lo más difícil con ella.

Mis pañales, que ya están guardados.
Con el fin de que no me pasara lo mismo con E y no tuviera miedo en ponerse en el baño, en cuanto empezó a sentarse él solito, después de comer, le sentaba en el baño. Era pequeño, claro, y yo le tenía que sostener, pero así se fue acostumbrando poco a poco a que no pasaba nada por sentarse ahí.


Creo que esa fue clave para que dejara el pañal: no tener miedo de sentarse en el baño.

Un truco que me vino muy bien con E para que hiciera caquita en el baño fue que cuando estaba haciendo caca (las madres y padres sabemos cuándo nuestros hijos ponen esa cara de que está empujando) le llevaba corriendo al baño, le quitaba el pañal y hacía la caquita allí. Así fue como empezamos el proceso de enseñarle que no pasaba nada por hacer caquita ahí.

En verano fuimos de vacaciones a una casita rural que tenía una piscina. Los niños estaban todo el día en bañador, y pensé que sería una buena oportunidad para ver si E estaba preparado para hacer pipí en el baño. Cuando se hacía pipí encima le llevaba corriendo al baño, le sentaba, y le explicaba "aquí pipí". Poco a poco vi que lo fue comprendiendo. Al principio me avisaba cuando ya se lo había hecho, e igualmente le sentaba en el baño y le explicaba que era ahí donde se hacía. Después me di cuenta que no me avisaba que quería hacer pipí, sino que se aguantaba... puffff... el pobre, ¡se aguantaba el pipí! Le preguntaba "¿Quieres pipí?" Y él "no", hasta que al final me decía que sí, e íbamos corriendo los dos al baño.

Para la noche, durante esos días, le ponía el pañal, y me daba cuenta de que estaba seco por la mañana. Me parecía bastante extraño. Pero una noche le noté muy inquieto, hasta que me di cuenta que es que se estaba haciendo pipí pero no me lo estaba diciendo. Así que le llevé al baño y lo hizo.

A partir de esos días, E dejó de llevar pañal, incluso por la noche. Aunque de vez en cuando se le escapaba por la noche, yo me armaba de paciencia cambiando sábanas, empapadores, pijamas... Una amiga mía me dijo que es mejor que no lleven pañal por la noche, porque si no se acostumbran y es más difícil quitárselo. Como tenía sentido lo que me dijo, la hice caso.

Desde el verano, E no lleva pañal y la verdad es que me ha sorpendido lo sencillo que ha terminado resultando.

Resumiendo lo que a mí me ha funcionado:
  1. En cuanto aprendió a sentarse, después de comer de vez en cuando le sentaba en el baño (con su adaptador).
  2. Cuando se hacía caquita, le sentaba en el baño antes de que terminara de empujar (como uso pañales de tela, me venía muy bien).
  3. Al final, el verano realmente es la mejor época, si concide que el niño está preparado. Unos días en bañador, y paciencia con la fregona detrás, fue suficiente.
  4. Por la noche, aunque era incómodo, no le ponía pañal, para que aprendiera que ya no hay más pañales.
No sé si es verdad lo que dicen que los que usan pañales de tela se los quitan antes, pero la combinación de todos los elementos anteriores hizo que E dejara los pañales antes que L.