17 abril 2017

¿Qué hacer con el chocolate que sobra de los huevos de pascua?

¡Hola!

Sí, hola... ji ji ji... Durante la Semana Santa he estado totalmente desconectada de Facebook y otras plataformas en internet. Menos en Instagram, que me estoy haciendo a ello y me está gustando.

Resulta que hay una tradición que precisamente yo no tenía pensado hacerla en mi familia, porque básicamente no es algo que le veía mucho sentido.

Pero...

Mi hija tenía otros planes: los huevos de pascua. Sí, ella tenía una ilusión muy grande de que compráramos los huevos de pascua para que el conejo los escondiese. Yo al principio no quería, pero tuve que decer. Así que este es el segundo año que lo hacemos. Yo creía que este año se había olvidado, pero no.

Fuimos juntos a comprar dos huevos grandotes, uno para ella y otro para su hermano, los llevamos a la casa y el sábado, porque era el día que le venía mejor al conejo, se escondieron los huevos.

Lo curioso es que a nadie de mi familia le gusta chocolate de los huevos. Así que me encuentro con un montón de chocolate en un recipiente guardado, sin saber qué hacer.

¡Qué mejor que hacer algún experimento! Hace unos años compré unos moldes en una tienda y los he usado muy pocas veces. Son moldes de bombones o chocolates.

Lo que hice está explicado en el vídeo, pero básicamente fue derretirlos y ponerlos en los moldes para que cogieran la forma. Después se pueden envolver en papel bonito para regalarlos a alguien, o para que sea más cómodo comerlos.

Espero que os guste el truco.

04 abril 2017

Familia de músicos en potencia


Hace aproximadamente año y medio Elio empezó a tocar en una corrala, es decir, en una orquesta de cuerda española. Está compuesta básicamente por guitarras, laúdes y bandurrias. Está siendo muy buena experiencia para él, ya que siempre es bueno tener algo diferente que hacer y que nos saque de la rutina. Requiere mucho tiempo en ensayos, pero merece la pena.

Hace unos meses, decidimos que sería bueno que yo también fuera. Existe un grupo de inicio al cuál voy, donde estoy aprendiendo a tocar la guitarra, y de ahí, cuando mejore, pasaré "con los mayores". Está siendo una buena oportunidad de salir de casa, sin los niños, y hacer algo que me motiva bastante. Yo nunca creí que sería capaz de aprender a tocar la guitarra, pero ¡aquí estoy!

Hace unas semanas, L decidió que también quería aprender a tocar la guitarra, así que le compramos una adecuada a su tamaño. Fue muy emocionante ver cómo articulaba sus primeros acordes con esos deditos pequeños, en esta guitarra también pequeña. Lo más bonito de todo es que el lunes, antes de tener la Noche de Hogar Familiar, nos pusimos los tres, Elio, L y yo a tocar dos acordes de guitarra, Mi mayor y La menor. Fue un momento bastante bonito, ya que L estaba concentrada y entre Elio y yo le estábamos enseñando el acorde, cómo colocar la guitarra...

Creo que esos momentos son especiales, son los que los niños recuerdan toda su vida. Estamos intentando seguir estudiando todos juntos la guitarra con el fin de que ella pueda avanzar y crecer en ese campo.

Cabe decir que L también está asistiendo a clases de piano desde hace unos meses. Yo no se las doy, ji ji ji... mejor un profesor entrenado para ello.

Creo que es importante encontrar esas actividades en familia que hace que todos nos unamos más y sintamos una conexión especial.

29 marzo 2017

Video Receta: Hamburguesas de Lentejas

He tardado más de lo que me hubiera gustado en hacer este vídeo sobre mis hamburguesas veganas. Al principio me grabé haciendo las hamburguesas, pero el vídeo duraba demasiado, así que al final, un día que las iba a hacer, decidí ir tomando fotos del proceso, para luego generar el vídeo y así mostraros cómo las hago.

Creo que está más o menos explicado. Me gusta explicar bien las cosas y también mostraros los trucos que he adquirido después de muchas hamburguesas hechas.

Por cierto, ¡los niños no saben que son de lentejas! Así que no hay que decir nada, ¿eh?

ji ji ji...


15 marzo 2017

Ilusión apagada

Estaba esperando a escribir una entrada diferente. Esperaba que la siguiente entrada en mi blog diera una gran noticia, pero en lugar de eso, es una noticia totalmente diferente.

No lo hago para dar pena, ni para desahogarme. Lo hago para formar parte de esos susurros que hay en internet que cuentan estas experiencias. Lo hago porque al dejarlo plasmado se puede normalizar un poco más, e incluso para consolar a quienes pasan por la misma situación. Lo hago para formar parte de ese "1 de cada 5".

Hace aproximadamente dos semanas tuve un aborto natural. Estaba de siete semanas de embarazo, y ya tenía la ilusión que todas las embarazadas tienen. No voy a entrar en detalles, pero sí puedo decir los sentimientos que tuve. Previo a ese momento, llevaba unos días sangrando, y aunque fui a urgencias dos días antes de perderlo, en la ecografía todo se veía normal, así que me dieron progesterona, ya que en algunos inicios de embarazo hay sangrado. Fue muy emocionante ver en esa ecografía al pequeño o pequeña, que aunque era demasiado chiquitín, se le pudo distinguir el corazón latiendo. No obstante, ese sangrado hacía que no pudiera estar tranquila, y eso me producía una angustia muy grande. Cuando a los dos días lo perdí, la realidad me golpeó. Algo que estaba temiendo desde hacía unos días, al final se produjo. Los sentimientos que tuve fueron de tristeza, enfado, cansancio... Sobretodo esa semana que se pasa hasta que todo llega a la normalidad.

Nosotros habíamos avisado ya a mucha gente de que estábamos esperando el tercero. Realmente nos adelantamos al anunciarlo, pero por otro lado, fue un consuelo poder compartir esta experiencia con otras madres que habían pasado por lo mismo, y que me daban ánimo y compartían conmigo palabras de esperanza. Fue gracias a esas madres, y sorprendentemente al ginecólogo que visité para hacerme una revisión, que pude pasar de esta etapa de mi vida a la siguiente. Asumí que es algo normal, que pasa, que es duro, pero que tengo a dos niños hermosos y que seguramente vendrá el tercero que esperamos tener en el futuro.

Espero que esto pueda dar luz y esperanza a otras madres. Cada una pasa por experiencias diferentes y personales, y cada una hacemos lo posible por superarlo de la mejor manera. Sólo sabed que no estáis solas, que 1 de cada 5 somos muchas madres. Entre todas nos podemos ayudar y dar ánimo.


06 febrero 2017

Cuando mi hijo de 2 años y cuatro meses dejó el pañal

¡Qué experiencia!

La verdad es que yo nunca he estado muy preocupada de quitarle el pañal a mis hijos. Soy de los que piensan que cuando estén preparados, entonces ese será el mejor momento. No obstante, con L fue complicado que se quisiera sentar en el baño, pese a que avisaba y controlaba esfínteres. Creo que fue lo más difícil con ella.

Mis pañales, que ya están guardados.
Con el fin de que no me pasara lo mismo con E y no tuviera miedo en ponerse en el baño, en cuanto empezó a sentarse él solito, después de comer, le sentaba en el baño. Era pequeño, claro, y yo le tenía que sostener, pero así se fue acostumbrando poco a poco a que no pasaba nada por sentarse ahí.


Creo que esa fue clave para que dejara el pañal: no tener miedo de sentarse en el baño.

Un truco que me vino muy bien con E para que hiciera caquita en el baño fue que cuando estaba haciendo caca (las madres y padres sabemos cuándo nuestros hijos ponen esa cara de que está empujando) le llevaba corriendo al baño, le quitaba el pañal y hacía la caquita allí. Así fue como empezamos el proceso de enseñarle que no pasaba nada por hacer caquita ahí.

En verano fuimos de vacaciones a una casita rural que tenía una piscina. Los niños estaban todo el día en bañador, y pensé que sería una buena oportunidad para ver si E estaba preparado para hacer pipí en el baño. Cuando se hacía pipí encima le llevaba corriendo al baño, le sentaba, y le explicaba "aquí pipí". Poco a poco vi que lo fue comprendiendo. Al principio me avisaba cuando ya se lo había hecho, e igualmente le sentaba en el baño y le explicaba que era ahí donde se hacía. Después me di cuenta que no me avisaba que quería hacer pipí, sino que se aguantaba... puffff... el pobre, ¡se aguantaba el pipí! Le preguntaba "¿Quieres pipí?" Y él "no", hasta que al final me decía que sí, e íbamos corriendo los dos al baño.

Para la noche, durante esos días, le ponía el pañal, y me daba cuenta de que estaba seco por la mañana. Me parecía bastante extraño. Pero una noche le noté muy inquieto, hasta que me di cuenta que es que se estaba haciendo pipí pero no me lo estaba diciendo. Así que le llevé al baño y lo hizo.

A partir de esos días, E dejó de llevar pañal, incluso por la noche. Aunque de vez en cuando se le escapaba por la noche, yo me armaba de paciencia cambiando sábanas, empapadores, pijamas... Una amiga mía me dijo que es mejor que no lleven pañal por la noche, porque si no se acostumbran y es más difícil quitárselo. Como tenía sentido lo que me dijo, la hice caso.

Desde el verano, E no lleva pañal y la verdad es que me ha sorpendido lo sencillo que ha terminado resultando.

Resumiendo lo que a mí me ha funcionado:
  1. En cuanto aprendió a sentarse, después de comer de vez en cuando le sentaba en el baño (con su adaptador).
  2. Cuando se hacía caquita, le sentaba en el baño antes de que terminara de empujar (como uso pañales de tela, me venía muy bien).
  3. Al final, el verano realmente es la mejor época, si concide que el niño está preparado. Unos días en bañador, y paciencia con la fregona detrás, fue suficiente.
  4. Por la noche, aunque era incómodo, no le ponía pañal, para que aprendiera que ya no hay más pañales.
No sé si es verdad lo que dicen que los que usan pañales de tela se los quitan antes, pero la combinación de todos los elementos anteriores hizo que E dejara los pañales antes que L.

31 enero 2017

Cuando las series de televisión (y películas) muestran una 'realidad' que se puede solucionar

A mi marido y a mí nos encanta la serie Big Bang Theory. Es una serie que nos ayuda a desconectar un poco del día a día, y se podría decir que es nuestro momento de disfrutar la tele sin los niños detrás, o simplemente sin estar viendo dibujos animados.

Hace unas cuantas semanas mostraron el capítulo en el que Bernadette, madre primeriza, pierde los nervios porque su bebé no deja de llorar, no la puede calmar, no puede dormir por la noche... Cuando veo estos capítulos así, aunque sé que son comedia, me toca algo en mi interior, así, como algo que me chirría y que me molesta, un poquito solo.

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Creo que es el hecho de mostrar exageradamente a una madre desesperada, desorientada, agotada... pero sin ofrecer soluciones reales. Seguramente todas las madres primerizas hemos pasado por esas etapas, pero las hemos logrado superar. Incluso en un momento del capítulo, Sheldon comenta  que quizá Bernadette está pasando por Depresión Post Parto, que es algo real y de lo que se habla poco.

En un capítulo en el que están intentando que la niña duerma, al final encuentran una solución: Bernadette se mete en la cuna con ella, y así se duerme y deja de llorar. ¡Claro! ¡Co - le - cho!

Si Bernadette fuera mi amiga, me preocuparía por ella, sobretodo que no llegara al extremo de tener DPP. Si me permitiera darle algunos consejos, le diría lo siguiente:
  • No va a llorar así eternamente. Tienes que comprender que ha pasado de estar tranquilita y protegida en tu barriguita, y ahora está indefensa en un mundo desconocido. Su madre, que eres tú, eres lo único que le recuerda a aquel momento inicial de su vida, donde estaba tranquila. Son tu voz y tus latidos lo único que oía, y es lo que le puede seguir dando esa tranquilidad y seguridad. Utiliza un portabebés para que siga pegada a ti, y para que tú puedas hacer más cosas en tu día a día. En ocasiones, a los siguientes tres meses al nacimiento se les llama el cuarto trimestre (como continuación al embarazo) porque el bebé todavía es pequeño. Esta etapa pasará y podrás estar más tranquila.
  • Para poder descansar por la noche, lo mejor es que el bebé duerma contigo. Está demostrado que cuando los padres y los hijos duermen juntos, duermen mejor. Generalmente hasta los 6 años, los niños no duermen bien solos y necesitan a alguien para tener más seguridad. En lugar de meterte en la cuna con la bebé, que estaréis bastante incómodos, mételo en la cama con vosotros. Verás como la cosa mejora.
  • Hay etapas en la que los bebés lloran bastante, y hay veces que aunque hagamos todo lo que se nos ocurra, no dejan de llorar. Recurriría a usar algunos aceites esenciales, como la lavanda, para tranquilizar al bebé, el hinojo, por si tiene gases, la camomila romana (que es un aceite estrella con los bebés)... Los puedes poner en un difusor por la noche para relajar el ambiente y así descansar mejor.
  • Sigue dando el pecho a demanda. Eso será esencial para evitar problemas, como gases indeseados, y también para tranquilizar al bebé, El pecho es lo mejor que le podemos dar, aporta todo el alimento que necesita, y tendrá ese contacto con tu piel, tu voz, tu corazón y tu olor que le darán tranquilidad.
  • Sal de vez en cuando de casa a pasear un rato. Aunque sea difícil, hazlo. En ocasiones, con mi primera hija, tardaba en salir una hora desde que empezaba a prepararme, pero merece la pena. Si, además, te puedes ir un rato a pasear mientras el bebé está durmiendo, o alquien lo cuida, también será bueno. Tendrás un momento para ti, en el que desconectarás de las responsabilidades diarias y volverás con más energía.
 Aquí también puse algunas ideas que a mí me hubiera gustado saber tras mi primer parto, con mi primera hija. Más o menos es lo que acabo de detallar, pero añadiendo cosas sobre el parto.

Pero, sobretodo y ante todo, le díría que haber decidido tener un hijo es una de las mejores decisiones que ha podido tomar en su vida, que no sea muy dura consigo misma, que tenga paciencia, y que todo pasará más rápido de lo que ella espera.

Y vosotros, ¿qué consejos le darías a Bernadette?

23 enero 2017

Ahorrar haciendo más cosas en casa

Últimamente he estado metidanto mucho en la economía familiar y en encontrar nuevas maneras de ahorrar dinero.

Algo que he estado meditando mucho, ligado con el cambio de alimentación que estoy intentando tener, es sobre la cantidad de comida envasada que consumimos: tomate frito, mayonesas, ketchup, mostaza, dulces, etc.

Al pensar en esto, también he intentado mirarlo desde un punto de vista minimalista (sí, también estoy aprendiendo sobre este tema... pufff... ¡muchas cosas nuevas!). He pensado en lo saludable y eficaz que es comprar comida o cosas básicas, y de ahí realizar la receta para tener el producto más elaborado.

Así que como ayuda para mí, y que seguramente os servirá a alguno, voy a poner aquí una lista de cosas que se pueden hacer en casa, en lugar de comprarlas.
  1. Mayonesa, lactonesa, mayonesa vegana.
  2. Ketchup.
  3. Salsa César.
  4. Pan.
  5. Magdalenas y otros bizcochos.
  6. Tomate frito.
  7. Pisto.
  8. Pasta (eso todavía no lo controlo... ji ji ji).
  9. Pan de leche (se puede veganizar la receta).
  10. Tortillas mejicanas.
  11. Flan y natillas.
  12. Mermelada.
  13. Salsa pesto.
  14. Concentrado de caldo de verduras, pollo, etc.
  15. Masa pizza.
  16. Zumos.
Si tenemos tiempo, creo que merece la pena realizar estas cosas en casa, ya que son mucho más saludables y algo de dinero nos ahorraremos.

Ahora bien, para quien no tenga tiempo, seguramente merece más la pena comprarlo. Creo que lo importante es evaluar lo que queremos conseguir y consumir.